Global Preloader
Noticia Nacional
(27/Jun/2017) El espionaje digital es un problema de política en ciberseguridad

El espionaje digital es un problema de política en ciberseguridad

Pegasus, Galileo, DaVinci son tres productos tecnológicos con algo en común: son software malicioso capaz de hackear dispositivos para interceptar todo tipo de comunicaciones, desde llamadas telefónicas hasta comunicaciones electrónicas, tener acceso a fotografías, contactos, mensajes y demás información almacenada en los equipos móviles.

Las empresas NSO Group, creadora de Pegasus, y Hacking Team, desarrolladora de Galileo y DaVinci, aseguran que sólo venden estas herramientas a los gobiernos, con el objetivo de investigar y combatir al crimen. En México, el uso de este tipo de software se salió de control.

Las filtraciones de correos electrónicos de Hacking Team en Wikileaks dieron cuenta de que el gobierno mexicano era, hace un par de años, el principal cliente de la empresa de origen italiano. Y los reportes del centro de investigación canadiense Citizen Lab sobre los ataques a más de una decena de blancos de la sociedad civil, incluyendo periodistas, activistas y académicos, evidenciaron este descontrol y alimentaron las acusaciones sobre un espionaje ilegal perpetuado por el gobierno.

El control de las herramientas de espionaje es un tema de amplia complejidad y alcance, que debe ser incluido en la política pública de ciberseguridad que el gobierno federal busca elaborar a partir de la oficina de la Coordinación de la Estrategia Nacional Digital, dijo Guillermo Larrea, abogado y experto en ciberseguridad del despacho jurídico Jones Day. “Es una propuesta interesante tener una especie de registro nacional de malware o herramientas que puedan vulnerar sistemas. Ese elemento es uno de los que pondría dentro de una Estrategia Nacional de Ciberseguridad”, comentó en entrevista.

Las medidas de control de estas herramientas necesitan trascender las fronteras. Si bien las pruebas presentadas por Citizen Lab dan cuenta de una alta posibilidad de que el gobierno mexicano esté abusando de estas herramientas en contra de la sociedad civil, los controles deben elevarse a un ámbito regional e incluso mundial.

La propuesta hace eco a los llamados que se han hecho desde hace unos años para crear acuerdos internacionales como una Convención de Ginebra Digital para el control de armas cibernéticas. Pero no existen señales de una voluntad política para llevar el tema de espionaje electrónico al nivel de política pública.